Ahora entiendo lo que decías a gritos
Estaban del otro lado, en el extremo distante,
Privados por el malecón del tiempo
Como vitrinas del escaparate que ahora deseo.
Elevarlos hasta su conciencia principal
Que aniquila con su convicción y su templanza
Todas mis prudentes razones temporales.
Antes no escuchaba tus plegarias
Ahora entiendo tus decepciones y desilusiones
Están en mi cabeza y me atormentan
Privándome del sueño apacible de tu cuerpo
Como imágenes de un álbum que no es mío.
Enmarcar el recuerdo, echarlo al fondo de la tumba
Que aniquilara lo que anhelo y deseo
Todas tus prudentes razones acertadas.
©civeles
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